martes, 26 de mayo de 2009

donde yo nací Continuación......

Por: Ruly

Continuando con mi historia quiero resaltar que el ir a la escuela implicaba muchas cosas sobre todo la convivencia con otros niños a la hora del recreo, a la salida de clases, era jugar a las canicas, ó a los trompos no había más diversión que esto y era por temporadas, fuera de estas temporadas uno inventaba sus propios juegos ó bien otras diversiones que mencionaremos más adelante.

Las canicas las compraba uno en el mercado que ya les mencioné se celebra hasta la fecha los jueves en un pueblo vecino, ó bien uno las fabricaba de un barro especial que existe por la zona y las cocía directamente al fuego.

Los trompos los fabricaba cada quien con las ramas de un árbol especial que se da en los bosques cercanos al lugar y se escogía un tramo de una buena rama a la que por un extremo se le enterraba un clavo que previamente se le había quitado la cabeza, este era de tamaño proporcional al tamaño del trompo que uno ya tenía idea y después como un lápiz se le iba sacando punta, de tal forma que la punta del lápiz era el clavo todo esto se hacía con un machete que para esto uno tenía que manejar con mucha maestría, y que antes de sentarse a fabricar su trompo uno tenía que afilar cuidadosamente para que se hiciera el menor esfuerzo al ir desgastando la rama, posteriormente se fabricaba el otro extremo del trompo, esto es en donde se atora la cuerda para después enrollarla por la punta para impulsar el trompo y darle la velocidad de giro. Después de esto venía el acabado del trompo y al no contar con herramientas propias, se valía uno de pedazos de vidrio rotos, que servías para desgastar las partes disparejas del trompo hasta lograr un acabado perfecto, había quienes de alguna forma lograban dejarlo hueco de tal forma que al bailarlo producía un sonido especial provocado por el hueco del mismo, y esto era todavía más especial y novedoso.
En la fabricación de los trompos se establecía una verdadera competencia para ver quien tenía el mejor trompo, para esto no se tenían premios ni mucho menos, era simplemente la satisfacción de ser el mejor.
Así en cada una de las actividades había alguien que era respetado por su destreza, yo por ejemplo nunca fui bueno para el trompo, sin embargo para las canicas lo era y las jugaba con ambas manos lo cual ya era una cualidad.
Al terminar el segundo año de primaria ya les platicaré porque tuve que salir del pueblo hacia la ciudad de México en donde estudié el tercer año y aquí aprendí a jugar el balero y en esto si me volví un experto de tal forma que al año regresé nuevamente al pueblo llevándoles a mis compañeros la novedad del balero, y en esto no puedo decir que haya sido recibido con entusiasmo ya que nadie intento fabricar un balero como lo era con el trompo.

Además de estas diversiones existían otras que ya les iré relatando a lo largo de esta historia.
Continuará………..



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