jueves, 8 de octubre de 2009

una historia real. (Continuación....)

Por: Ruly

Antes de un año de haber llegado a la ciudad de México, ya tenía muchas actividades en donde me distraía, y eran actividades que me gustaban y llenaban mi vida dejando atrás los recuerdos de mi pueblo, compañeros de la escuela que se quedaron algunos tomaron el trabajo del campo, otros se refugiaron en algún internado para continuar estudiando, en fin nos dispersamos y por mi parte yo continué con vida muy activa y pronto me integré a la forma de vida de mucha gente en la ciudad de México para esto yo tenía alrededor de 13 años, tenía amistades por los lugares que frecuentaba, pero las mejores fueron los compañeros con los que jugaba básquetbol en el Plan Sexenal como ya les relaté.

Los fines de semana me trasladaba al deportivo Venusiano Carranza, acompañando a mi hermano que junto con otros compañeros de nuestro pueblo formaban un equipo de básquetbol y jugaban en torneos que se organizaban en este deportivo y los equipos pertenecían a diferentes pueblos de la Sierra Juárez del estado de Oaxaca, muchas de las veces después de que jugaban tenían que trasladarse a la casa de alguno de ellos para celebrar asambleas de todos los habitantes de nuestro pueblo radicados en la ciudad de México, estas asambleas se prolongaban hasta muy noche por lo que para mí no era muy divertido, eran mayores que yo, ya tenía yo otra forma de divertirme y por tanto esos fines de semana acompañando a mi hermano me resultaban aburridos y pronto me separé y continué mi vida.

Pronto descubrí que en el mercado de Santa Julia colonia en donde vivíamos, la señoras de la colonia San Rafael, vecina de la Santa Julia, iban a ese mercado a abastecerse de sus víveres y cargaban canastas ó bolsas que siempre necesitaban que alguien les ayudara a cambio de una propina y había un grupito de jovencitos de mi edad que se dedicaban a esto, por tanto con mucha habilidad había que acercarse a ellos para integrarse al grupo, pronto lo logré y ahí aparte del básquetbol en el Plan Sexenal obtuve un dinero que no era mucho pero siempre había para cualquier antojito que se le atravesara a uno en el camino, de éstas andanzas mi familia nunca se enteró.

Mi madre todos los días me daba lo de mi pasaje para asistir a la escuela, y en un principio antes de ganar mi dinerito propio, pasaba por la avenida Ribera de San Cosme y veía unos trompos de tacos al pastor, se me antojaban porque se veían riquísimos, pero no había dinero para uno, posteriormente ya con dinero siempre había por lo menos un día a la semana en que pasaba a comerme mis tacos saliendo de la escuela y antes de llegar a casa, este punto en especial me trae muy bonitos recuerdos y más porque a la fecha esos mismos tacos no se me antojan para nada.

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