jueves, 2 de julio de 2009

una historia real (Continuación)

Por: Ruly



Volvimos a retomar nuestra vida en nuestro pueblo, mi abuelo fallecido, mi madre trabajando y yo asistiendo a la escuela como oyente en tercer año de primaria, las cosas en casa volvieron a tomar su curso aunque con la ausencia de mi abuelo ya no era lo mismo, recuerdo que como una manifestación de solidaridad sobre todo hacia mi abuela, los familiares más cercanos asistían a la casa todas las noches y se quedaban a dormir acompañándonos y esto duro por espacio de unos seis meses aproximadamente, hasta que se fueron retirando poco a poco y entonces sí la casa volvió a tomar su rumbo.

Para mí las cosas no estaban muy claras, asistía sí a la escuela pero mientras mi maestro me prometió ayudarme para presentar mis exámenes y que me valieran para pasar al siguiente año y así fue efectivamente se llegó el momento de los exámenes, los pude presentar, es más los aprobé, pero no me sirvió de mucho porque a pesar del apoyo del maestro no fue posible que me los valieran para continuar al siguiente año.

Ante tal situación me inscribieron para repetir el año y continuar mi vida en mi pueblo, la verdad es que no recuerdo que esto me haya afectado mucho, porque mi vida continuó tan normal, volví a hacerme cargo de los borregos que eran de mi abuela y los llevaba tempranito al campo y los dejaba amarrados en algún lugar sombreado y con suficiente pasto fresco para que se alimentaran, por la tarde regresaba por ellos para llevarlos a su corral.

Todos los días era lo mismo, pero en la medida en que fui creciendo fui tomando otras actividades, por ejemplo los días que no había clases ó los sábados ó domingos había que acompañar a mi abuela a recoger la leña y trasladarla a la casa para la preparación de los alimentos, tenían terrenos de cultivo en donde se cultivaba el maíz, el fríjol, calabazas principalmente y desde la preparación de las tierras, la siembra, la limpia y la cosecha de los productos que se sembraban había que contratar mozos para cada actividad, esto implicaba proporcionarles los alimentos y vigilar de alguna forma su trabajo y lo que se les ofreciera para todo, me convertí en el acompañante de mi abuela, por otro lado cuando había tiempo me aparecía por la oficina de correos, donde trabajaba mi madre y me ponía a leer revistas que se recibían, mi madre me ponía a aprender mecanografía en una maquina que tenían para los servicios de esa oficina.

Aprendí la mecanografía, mejoré mi ortografía y también me puso a aprender el alfabeto Morse para la telegrafía, todo esto me empezó a interesar y me fui metiendo cada vez más, sobre todo a la telegrafía, llegando a dominar el alfabeto y empecé a practicar con un aparato de telegrafía que en el lugar también se tenía.

Por las tardes y todos los días, los jóvenes que regresaban de sus tareas en el campo se reunían para jugar al básquetbol, yo me entretenía observándolos y viendo se aprende, además de que en casa yo puse mi tablero con su aro en proporción a mi estatura y ahí nos reuníamos los niños que quisieran, tratando de imitar a los adultos y así aprendimos a jugar al básquetbol, además de que nos entreteníamos mucho.



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