Como es costumbre se celebran las fiestas del santo patrono en cada uno de los pueblos y uno asistía a dichas festividades de aquellos pueblos más cercanos al nuestro cuyo recorrido a pie no rebasaba los 60 minutos, al llegar a dichas fiestas a uno lo invitaban a comer aunque uno no fuera conocido y el platillo favorito en esta zona de Oaxaca es una rica pancita de res como almuerzo y un caldo de res para la hora de la comida.
Para lo anterior alguien de la comunidad era escogido como mayordomo desde el año anterior para que tuviera todo un año para llevar a cabo los preparativos, que eran desde comprar la res, contratar la música, encargar los castillos ó juegos pirotécnicos en fin todo lo que implica hacerse cargo de la mayordomía.
También pueden sumarse voluntarios que por ejemplo ofrezcan poner una res más, ó apoyar para adquirir unos mejores fuegos pirotécnicos.
Con relación a la música la costumbre es tal como en la tradicional guelaguetza, si se trae la banda de música de un determinado pueblo es bajo el compromiso de que cuando sean las festividades de ese pueblo uno corresponda de la misma forma., además de brindarles obviamente alimentación y hospedaje.
Les relato lo anterior ya que otra diversión en estas festividades era organizar torneos de básquetbol, que era el único deporte que en esta zona se practicaba (el voleibol muy poco). En los torneos de básquetbol uno siempre identificaba a su equipo favorito y así también a su jugador estrella, de manera tal que al regreso a casa en la cancha casera que había yo instalado, tratábamos de reproducir lo que veíamos en los torneos mencionados, las jugadas de nuestro jugador estrella y hasta llegábamos a organizar pequeños torneos con los niños del mismo pueblo ó bien con alumnos de escuelas de otros pueblos y así cultivábamos el deporte del básquetbol.
Esto era tradicional de manera que al llegar a la edad adulta uno podía resultar un buen jugador de básquetbol totalmente empírico ya que no recibía uno instrucción alguna por algún profesional.
Sin embargo a partir del cuarto año uno podía emigrar para inscribirse y continuar sus estudios en Internados Indígenas establecidos en la zona (concretamente dos), no fue mi caso porque yo continué mis estudios en la escuela del pueblo, pero aquellos compañeros que si se fueron, tenían la ventaja de que además de aprender algún oficio, recibían instrucción profesional para aprender el básquetbol, de manera que después de una año de ausencia a su regreso al pueblo se notaba un progreso significativo en su nivel de juego.
Dentro de los oficios que se aprendían estaban la carpintería, la plomería y como algo muy especial y cultural aprendían música los que tuvieran esta predilección, ya que en esta zona saber música era como algo indispensable.
Yo no tuve la fortuna de asistir a un internado que tal vez me hubiera resultado de mucho provecho, sin embargo esta oportunidad era para los niños con muchas limitaciones económicas y con potencial para prepararse y de ahí dar el salto hacia otras fronteras, y en casa había las posibilidades de continuar estudiando en la escuela del mismo pueblo, así que tuve que continuar.
Para lo anterior alguien de la comunidad era escogido como mayordomo desde el año anterior para que tuviera todo un año para llevar a cabo los preparativos, que eran desde comprar la res, contratar la música, encargar los castillos ó juegos pirotécnicos en fin todo lo que implica hacerse cargo de la mayordomía.
También pueden sumarse voluntarios que por ejemplo ofrezcan poner una res más, ó apoyar para adquirir unos mejores fuegos pirotécnicos.
Con relación a la música la costumbre es tal como en la tradicional guelaguetza, si se trae la banda de música de un determinado pueblo es bajo el compromiso de que cuando sean las festividades de ese pueblo uno corresponda de la misma forma., además de brindarles obviamente alimentación y hospedaje.
Les relato lo anterior ya que otra diversión en estas festividades era organizar torneos de básquetbol, que era el único deporte que en esta zona se practicaba (el voleibol muy poco). En los torneos de básquetbol uno siempre identificaba a su equipo favorito y así también a su jugador estrella, de manera tal que al regreso a casa en la cancha casera que había yo instalado, tratábamos de reproducir lo que veíamos en los torneos mencionados, las jugadas de nuestro jugador estrella y hasta llegábamos a organizar pequeños torneos con los niños del mismo pueblo ó bien con alumnos de escuelas de otros pueblos y así cultivábamos el deporte del básquetbol.
Esto era tradicional de manera que al llegar a la edad adulta uno podía resultar un buen jugador de básquetbol totalmente empírico ya que no recibía uno instrucción alguna por algún profesional.
Sin embargo a partir del cuarto año uno podía emigrar para inscribirse y continuar sus estudios en Internados Indígenas establecidos en la zona (concretamente dos), no fue mi caso porque yo continué mis estudios en la escuela del pueblo, pero aquellos compañeros que si se fueron, tenían la ventaja de que además de aprender algún oficio, recibían instrucción profesional para aprender el básquetbol, de manera que después de una año de ausencia a su regreso al pueblo se notaba un progreso significativo en su nivel de juego.
Dentro de los oficios que se aprendían estaban la carpintería, la plomería y como algo muy especial y cultural aprendían música los que tuvieran esta predilección, ya que en esta zona saber música era como algo indispensable.
Yo no tuve la fortuna de asistir a un internado que tal vez me hubiera resultado de mucho provecho, sin embargo esta oportunidad era para los niños con muchas limitaciones económicas y con potencial para prepararse y de ahí dar el salto hacia otras fronteras, y en casa había las posibilidades de continuar estudiando en la escuela del mismo pueblo, así que tuve que continuar.
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